Jonathan James, el joven hacker que puso de cabeza a la NASA y al Pentágono

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Jonathan James, uno de los hackers más jovenes de la historia.

Las actividades criminales a través de internet han ido creciendo recientemente. Desde hace varias décadas han existido casos de hackers que dejarán su marca en la historia de la informática, y de una u otra forma, han contribuido a que la industria actual sea lo que es, con plataformas virtuales más robustas en términos de seguridad, así como de capacidades tecnológicas.

Jonathan James, fue uno de los hacker más joven que puso de cabeza a la NASA y al Pentágono en el año de 1999.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos (DOD) descubrió entre junio y octubre de 1999 una serie de intrusiones a compañías privadas, sistemas escolares, así como también al DOD y hasta la NASA.

Este fue uno de los episodios más increíbles en la historia de los crímenes informáticos. Pero lo sorprendente de todo esto es que dichos hackeos fueron obra de un joven de apenas 15 años de edad.

Su nombre era, Jonathan Joseph James, este chico es el primer cracker de la historia y menor de edad en ser sentenciado por delitos cibernéticos en los Estados Unidos.

Jonathan James, quien era originario de Miami y quien operaba bajo el seudónimo de ‘C0mrade’, es considerado uno de los más grandes hackers de la historia, esto gracias a su gran capacidad de acceder a sistemas privados por puro entretenimiento.

Jonathan James, el joven hacker 

 

Entre el 29 y 30 de junio, Jonathan logró romper la seguridad de la NASA y acceder a 13 ordenadores de donde robó software e información con un valor de 1,7 millones de dólares, lo que provocó que la agencia tuviera que apagar sus sistemas por 21 días, una acción que les costaría 41.000 dólares en reparaciones y pérdidas.

Este robo un software que contenía el código fuente que controlaba elementos críticos de supervivencia dentro de la Estación Espacial Internacional la NASA.

Según la NASA, este software permitía controlar la temperatura y la humedad dentro de la ISS, así como otros elementos importantes del entorno físico. A consecuencia de esto, la NASA tomó la decisión de apagar todo y reescribir parte del código fuente, además de reforzar la seguridad de sus sistemas.

En esas mismas fechas, Jonathan ya había logrado vulnerar los sistemas de la gran compañía de telecomunicaciones BellSouth, el Centro de Vuelo Espacial Marshall en Huntsville, Alabama, y el sistema escolar del condado de Miami, Dade.

Pero lo que ocasiona que las alertas de las autoridades se encendieran, sería una intrusión a los ordenadores del Departamento de Defensa de los Estados Unidos en el Pentágono.

Jonathan se había convertido en la primer persona en el mundo en crackear al DOD entrando al sistema de la Agencia de Reducción de Amenazas a la Defensa (DTRA), división del DOD encargada de analizar las posibles amenazas a Estados Unidos.

Pero lo más interesante era cómo había logrado hacer todo esto.

Jonathan había encontrado una vulnerabilidad en uno de los servidores de Dulles, Virginia, donde instaló un sniffer que le permitió espiar miles de llamadas y mensajes provenientes del personal del DTRA.

Entre septiembre y octubre de 1999 logró interceptar más de 3.000 mensajes de los empleados de la agencia, que le permitieron obtener nombres de usuario y contraseñas que le dieron acceso a 10 ordenadores militares.

Después de varias semanas de investigación, el 26 de enero del año 2000, finalmente lograron obtener una orden para entrar a la casa de Jonathan y aprehender al joven hacker.

En septiembre de ese mismo año, Jonathan, con 16 años, se declaraba culpable de “delincuencia juvenil“, ya que al ser menor de edad se le sentencia por seis meses de arresto domiciliario, la prohibición de acceder a ordenadores para uso recreativo, libertad condicional hasta que cumpliera 18 años, y la obligación de escribir cartas de disculpa tanto a la NASA como al DOD.

Se estima que si Jonathan hubiese sido adulto hubiera podido alcanzar una sentencia de hasta 10 años de prisión y el pago de una multa por varios miles de dólares por daños.

Cuando James termino su sentencia, este tenia planes de establecer una empresa de seguridad en cómputo. Pero lamentablemente, este decidió quitarse la vida en mayo del 2008, supuestamente por miedo a ser inculpado de crímenes cibernéticos que no cometió.

 

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