Steve Jobs vs Tim Cook, dos Apple distintas

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Cuando una empresa se mueve por intereses distintos se termina notando en el producto final. La figura del CEO es una entidad determinante en este sentido, pudiendo variar la concepción de una empresa tan grande como Apple en muy poco tiempo.

Tenemos ejemplos en positivo en empresas como Microsoft. Desde que Gates y Ballmer se retiraron, la entrada de Satya Nadella ha reinventado la empresa desde los cimientos en todos los sentidos. Podríamos decir que es el primer responsable de la era de la Microsoft “cool” que vuelve a levantar un interés importante.

La pasión

Cuando Steve Jobs se encontraba al frente de la empresa, siempre tuvo una importancia especial el cuidado por los productos y una máxima convertida en religión tanto la calidad como el trato al cliente.

Invertir en una originalidad que permitiera a Apple recorrer su camino propio de forma paralela y sin entrar en batalla al mismo nivel directamente con la competencia, parecía una fórmula que sí funcionaba a la Apple de Jobs.

Sin tener que sucumbir a tendencias impuestas conservando su público, Cupertino producía dispositivos cuidadosamente mimados y que atraía el interés de quien queríamos algo distinto con un valor especial.

El negocio y el voraz márketing

Y sobre todo este último, es un émbolo que fuerza la maquinaria de una empresa de un gran hacer pero que se tomaba su tiempo para producir más y más rápido artículos que poner en el mercado.

Empuja con fuerza a todos los niveles, y está repercutiendo gravemente en la imagen que tienen de ella sus fieles seguidores.

La Apple de Tim Cook se empeña en ganar volumen a través del mismo negocio que la competencia, queriendo poner productos nuevos cada año y versiones nuevas de sus sistemas en el mismo periodo.

Esto provoca productos y software sin pulir que termina por desquiciar al consumidor por la aparición recurrente de fallos y errores tal y como estamos viendo en iOS11 y HighSierra.

No hay cerebros para tanta ingeniería

No mucha gente conoce el problema de la escasez de talentos de primer nivel que lleven los proyectos de las marcas de tecnología a buen término. Y no hablamos de los ingenieros que diseñan un procesador o los que se encargan de arquitectar características de iOS, me refiero a la cúspide de ese equipo con una mente superdotada que idea todo lo que implica el trabajo de ingeniería.

Ese mercado está rifado y todas las marcas compiten entre ellas para hacer que esas mentes brillantes se unan a su empresa. Esto supone un seguro y una garantía de satisfacción y puede propiciar el mejor momento de una empresa a todos los niveles.

¿Cuál es mejor?

Como se trata de una opinión tengo que decir que me quedo con la Apple de Jobs. La que ingeniaba productos maravillosos y diseñaba su software para el nuevo y el antiguo, un error era un ente extraño que duraba un suspiro y el cliente era lo primero.

Actualmente no es tan grave como puedan parecer mis palabras, pero está disfrutando de la herencia que les dejó Jobs y contando con la suerte de que las cosas no cambian de la noche al día pero cuidado, la trayectoria no está siendo la más acertada.

Todo tiene salvedades

Y es que a pesar de todo no deja de tener productos increíbles ideados desde cero en la Apple de Cook. La gama iPad Pro ha sido uno de los mayores aciertos de Apple en años y el desempeño que están relizando en cuanto a hardware sí hace gala a su eslogan de “es casi magia”. Desde luego y a pesar de los tropiezos, Apple está poniendo el listón de ciertos campos a alturas que la competencia no podrá alcanzar en mucho tiempo.

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