¿Podéis dejar en paz al iPhone 8? Gracias

Creo que todos coincidimos si afirmo que el iPhone X ha sido el epicentro de todas las miradas y atención mediática del año en el panorama Apple. Parece que es un suceso lo suficientemente intenso como para recordar que había más antes de que la joya de la corona llegara.

Los iPhone 8 aterrizaron sin grandes novedades en el aspecto estético, y después de que todo el mundo tuvo en la mano el X, las críticas han sido incesantes. Ya antes, cuando se conocían los detalles de la llegada del décimo aniversario todo se ha tornado en una animadversión contra este terminal.

El mal de la fachada

Sin llegar a justificar una continuidad tan ceñida al diseño estrenado por el iPhone 6 y asumiendo que Jony Ive lleva 3 años de vacaciones en las Maldivas, creo que el problema de no ser capaz de ver más allá de lo que nuestros ojos nos muestran llega a ser un problema.

El nuevo cristal trasero no es mi favorito por la fragilidad, aunque mejora el agarre y aporta una belleza espectacular a la trasera del iPhone 8. Salvando esa distancia y que es necesario para incorporar la carga inalámbrica, soy el primero que cree que una pequeña revisión de ese frontal habría sido necesaria.

Un lobo con piel de cordero

Esto no puede suponer un problema para apreciar lo que el último iPhone nos trae implementado. Básicamente tenemos el hardware del iPhone X al completo excepto FaceID y la cámara frontal TrueDepth obviamente. En contraposición, el iPhone 8 es un terminal con unas capacidades espectaculares en ese tamaño. Sin duda es el dispositivo con mayor relación potencia/tamaño del mercado un año más.

El iPhone 8 Plus por otro lado aporta una gran autonomía al conjunto y una nueva doble cámara que es una auténtica delicia.

A falta de comentar el tema de la pantalla, no solo es un tamaño, es un ratio de aspecto. No a todos les gusta por igual la nueva tendencia del aspecto 18:9 y prefieren un terminal más ancho. Adicionalmente, la pantalla IPS TrueTone es una auténtica delicia sin contar con las cualidades de una AMOLED, pero con las suyas propias. Apple sí ha hecho el esfuerzo de poner una mejor pantalla IPS a pesar de su intención de abandonar la tecnología que le ha caracterizado por muchos años.

Mismo hardware ¿y menos resolución?

Pues sí, aunque técnicamente y las pruebas hacen gala de una igualdad en rendimiento, sobre todo en pruebas “offscreen”, la teoría inclinaría la balanza a favor del tradicional iPhone, ya que con la misma GPU cuenta con menos resolución y por tanto con más rendimiento en modo de máxima resolución de ambos terminales (FullHD vs 2436 x 1125 ≈ 2k).

Y lo que nos queda

Sobre todo el A11 Bionic, un portento de la técnica que garantiza potencia y perpetuidad del equipo por mucho tiempo, unos altavoces revisados que suenan perfectos más todo lo que acompaña que no es poco en conectividad.

Apple no puede arriesgar la principal pata de su negocio apostando todo al iPhone X, un diseño que despierta amor y odio por todo el mundo y que supone un cambio absolutamente radical en lo que hasta hoy conocíamos por “un iPhone”.

Y es que aun quedan muchos usuarios que lo prefieren, y he de confesar que de haber renovado mi iPhone 6s Plus muy probablemente habría sido por un 8 Plus, y creo que las razones están más que expuestas en este artículo.

¿Porqué no un iPhone 8 y sí un SE?

Es tanto el respeto que se le debe a todo aquel que eligió un iPhone 5 SE por sus 4″ para quien quiera un iPhone actual de diseño clásico, como un es este iPhone 8 por su factor, por su diseño o simplemente porque tener casi lo mismo por un precio que psicológicamente les permite no tener un pesar de conciencia, que los hay también, resulta ser una solución perfecta.

Conclusión ¿podemos terminar con las críticas?

Más que nada porque al existir una alternativa, éstas son completamente infundadas. Si el X supone una variación del diseño para los terminales venideros podríamos estar ante la última iteración del iPhone tal y como lo conocemos, es por esto que variar totalmente el diseño no valdría la pena. Pero aun así creo que tienen cualidades de sobra para tener el mismo respeto que el “especial”, el nuevo niño mimado de los adeptos a la marca, y es que lo que por fuera parece más de lo mismo, por dentro es una armonía de potencia y buen hacer.

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