Home Opinión Windows Phone no murió, podría haber sido asesinado por quien menos esperas

Windows Phone no murió, podría haber sido asesinado por quien menos esperas

por David Martin Saiz

Microsoft, FIN. Estoy completamente seguro de que jamás en vuestras vidas habéis leído una historia de asesinatos resuelta en la primera palabra.

La megafactoría de Redmond tiene múltiples facetas pero sin duda se caracteriza por no dar puntada sin hilo, y después de la incursión fallida de Windows Phone su declive podría haber sido provocado.

CASI asesinado

Sin duda no todo podría ser provocado, y menos aun en el mercado binomial que nos encontramos donde está más que demostrado que tres son multitud y no cabe uno más. El trabajo extra provocado por la existencia de una tercera plataforma y la tímida confianza que despertaron en los desarrolladores ha tenido gran parte de culpa.

Los indicios

El músculo de Microsoft no es precisamente pequeño, y a pesar de que ya no cuentan con Steve Ballmer en sus filas para enfadarse si no compras sus productos y lanzar amenazas, no cabe la menor duda de que su trabajo en márketing y potenciación de producto llega mucho más lejos que el tibio esfuerzo que han puesto en promocionar su sistema móvil.

Incluso en término de herramientas, SDKs, lenguajes más que conocidos (en el top 10 de TIOBE) como C# o VB.NET y un sinfín de servicios que podrían poner a gusto del desarrollador, con una plataforma y un IDE de lo mejor que ha conocido la programación… ¿no resulta extraño?

El futuro y otra idea en mente

Empiezan a resonar trompetas de guerra en casa del creador y avecinan tempestades intensas. Microsoft podría tener muy avanzado un dispositivo revolucionario basado en la tecnología de las pantallas flexibles OLED.

Sus capacidades principales son intuibles, plegado adoptaría tamaño smartphone, y abierto una aproximación a una pequeña tablet con aspiraciones de convertible al que sentaría como un guante un Windows 10 completo.

La Surface Mini más deseada

Desde que la Surface Pro apareció, rumores incansables sobre su versión mini aparecían a la altura de la tercera iteración. Un requerimeinto popular que Microsoft no satisfizo podría convertirse hoy en la revolución de los dispositivos llevando la polivalencia a un nivel superior.

Existen argumentos de sobra para pensar que esto podría funcionar, tangible e intangiblemente refiriéndonos tanto a hardware como a software en un cruce de posibilidades que nos permite hoy soñar con una vuelta de tuerca más al ordenador de bolsillo.

La convergencia, el cañón que mata moscas

Y es que acercar un sistema ideado para equipos de escritorio y portátiles es un peso pesado que los smartphones y tablets han podido convertir en posible mover con soltura, que unido a un trabajo de adaptación a exigencias de energía y tipo de dispositivo, haría las delicias de cualquier usuario que busque productividad y máxima portabilidad en el ecosistema Windows.

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