El iPhone, cuando lo más importante pierde importancia para bien

La estrategia de consumo de cada uno de nosotros como usuario es totalmente clave y decisiva para no perder dinero a manos llenas y poder disfrutar del máximo nivel de productos que encontremos.

Una buena táctica de inversión, puede hacer maravillas respecto a los gadgets de los que seamos afortunados poseedores, y en mi caso, me he dado cuenta de que el iPhone ha contribuido mucho a todo esto.

 

Cuando olvidas algo y significa que todo va bien

Con un iPhone 6s plus de 64GB desde septiembre de 2015, muchos de mis compañeros de batalla que en esa época me acompañaron a mí y a millones de consumidores más a las tiendas de Apple a hacernos con una unidad, ya han jubilado aquella adquisición o planean hacerlo pronto.

Después de pasar el duro bache de iOS11, de nuevo las aguas se calman con las últimas versiones y el futuro prometedor que nos invita a pensar que iOS12 será la solución definitiva.

Los regalos, ese “vale” que hay que saber emplear con astucia

Sin tener que pensar en la renovación del iPhone porque funciona maravillosamente bien, pude barajar otras opciones en cumpleaños y épocas de regalos más allá de invertir en un unevo terminal.

Empecé con el Apple Watch Series 3, algo que dentro de los 10 primeros días de tenerlo casi devolví y que pasados unos meses no puedo vivir sin él. Es fiel compañero y para favorecer su aprovechamiento, me he vuelto un poco estricto en el sentido de exigir que exista una aplicación para Watch de cada una que busco en el Apple Store. Esto es posible en el ecosistema Apple, sin embargo fuera de él es totalmente inimaginable, ya que tanto WearOS como Tizen tienen un alcance ínfimo en comparación con el Watch.

Acontecimientos varios que no vienen al caso, no necesito más mi MacBook Pro Retina de finales de 2013, que funciona como un reloj ya que me han satisfecho esa necesidad por otra vía. Quizá pensaréis… “ahora sí, es hora de renovar el iPhone”, pero nada más lejos compañeros.

Es precisamente momento de volver a dejar en un segundo plano activo al iPhone y solapar funciones haciendo un compendio perfecto entre un MacBook y un aparato con iOS ligero, portable, y que cubre el 99% de las necesidades, cuyo 1% restante ya tengo cubiertas por mi nueva situación.

¿Aun no lo habéis adivinado? compraré un iPad Pro!! y todo empezó por estar totalmente convencido de optar por el iPad 2018, que tiene una relación calidad precio que se come por completo el mercado si no lo había hecho ya hace tiempo sus antecesores. Como podréis imaginar por mi descripción, soy programador y escritor, algo que ocupa el 100% de mi vida en activo. No podré desarrollar en el iPad, de momento y técnicamente, y lo digo por Swift Playgrounds.

Es cierto que no es desarrollo propiamente dicho pero podrías hacer un proyecto perfectamente que luego solo tendrías que pasar a XCode para compilar y listos. Quitando este trabajo, tanto el uso doméstico como el profesional de escritura podrá ser cubierto por este nuevo dispiositivo que tantas ganas tengo de poseer.

Intentaré sacarle tanto partido como al resto de mis gadgets. Siempre optando por encontrar un nuevo uso y hacer más productivo tanto el trabajo como la vida diaria, ahora apoyado en mi futuro nuevo iPad Pro.

¿Y todo esto gracias a qué? no me confundáis, utilizo el móvil mucho, muchísimo, pero de verdad que funciona tambien que sí, gracias al iPhone, puedo pensar en otras cosas dando por hecho que va a funcionar tan bien que no tengo que ocuparme de él en mucho tiempo.

¿Y vosotros? ¿a qué le dáis más prioridad?

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