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Día de la Mujer: Tres historias para reflexionar

por Giancarlo Ballon

El 8 de marzo es siempre la ocasión perfecta para recordar aquellas mujeres que han contribuido con sus ejemplos y sacrificios, a hacerlas más libres en todo el mundo. Historias bellísimas pero cargadas de sufrimiento, y que merecen ser recordadas, en especial hoy, que se celebra el día internacional de la mujer.

Día de la Mujer

Para millones de personas en todo el mundo, es simplemente Malala. Una joven que gracias a sus ganas por estudiar y sobretodo a su innegable lucha por fomentar la educación entre otras jóvenes como ella, cambió el mundo.

Día de la Mujer: Tres historias para reflexionar

Malala Yousafzai

Malala Yousafzai, activista pakistaní de imagen limpia y Premio Nobel de La Paz. Una mirada profunda y valiente, que aún hoy, cuatro años después de aquel 9 de octubre, cuando un grupo de hombres armados le disparó a la cabeza mientras se trasladaba a su escuela, nos conmueve y nos hace reflexionar.

Día de la mujer: Malala es solo la punta del iceberg

Lamentablemente Malala es solo la punta del iceberg, pues existen muchas historias que este bendito planeta nos regala día a día como aquella de Santwana Kar, indiana de 22 años. Mientras en su mente solo había espacio para pensar en estudiar, a su familia le interesaba solo conseguirle un hombre que la pueda mantener. Y para conquistar ese anhelado pedazo de libertad, está joven mujer luchó mucho: su familia no quería que fuese a la escuela, preferían verla casada, aún adolescente, con un hombre mucho mayor que ella. Fue solo gracias a la intervención de un voluntario de la onlus CINI, que Santwana, luego de muchos sacrificios, logró convertirse en educadora, lo que le sirvió para ganar un sueldo que le permitió financiar y concluir sus estudios en ciencias políticas. Aquel sueño que nunca dejó de perseguir y por el cual luchó desde muy joven, se convirtió en realidad. Una realidad que miles de jóvenes de todo el mundo continúan persiguiendo y que por diversos motivos no siempre tiene un final feliz.

Día de la Mujer: Tres historias para reflexionar

Santwana Kar

Codou Fall tiene solo 12 años y viene del pueblo de Reo Mao, en la región central de Djourbel, a tres horas de Dakar, en Senegal. Tenía solo 10 años cuando abandonó los estudios para poder encontrar un trabajo como empleada doméstica. De familia muy pobre, con un padre desocupado y con una madre que se sostenía con pequeños y efímeros trabajos, que no podía permitirse mandarla a escuela, o cubrir sus gastos de salud. Codou es una de las tantas “petites bonnes” que no tienen derecho a un futuro, a una vida mejor, a algo que les pertenece, que es de ellas, pero que el mundo se empeña en negárselos.

Día de la Mujer: Tres historias para reflexionar

Codou Fall

Es la realidad de Codou, que al igual que muchas otras niñas, provienen de la región de Djourbel, y tienen entre 7 y 17 años, y trabajan de 9 a 12 horas al día para ayudar a mantener a sus respectivas familias.

Son estas increíbles  historias en donde encontramos el real significado del día de la mujer, porque la mujer es eso: lucha constante, superación y sacrificio, y nuestras protagonistas Malala, Santwana y Codou enaltecen el género femenino y el significado de la palabra “Mujer”.

Unicef, cifra para reflexionar

Según datos del Unicef, los embarazos a temprana edad – una realidad que interesa a millones de mujeres en todo el mundo – provocan cada año 70,000 mil muertes, entre jóvenes de 15 a 19 años, siendo una de las causas principales de mortalidad materna. No obstante estos escalofriantes números, el drama no termina acá: Un bebé que nace de una madre menor de edad, tiene el 60% de probabilidad de morir, respecto a un bebé que nace de una mujer mayor.

Mujer: el sublime y caótico momento de convertirse en madre

Aunque quizás sea más un homenaje a la madre, quisiera igualmente compartir una pequeña historia personal que marcó mi vida:

En diciembre del 2010 en la sala de partos, mientras esperaba la llegada de mi primer hijo, atravesé por momentos de crisis y nervios que me llevaron casi al pánico. Y es que no tenía experiencia y no lograba tranquilizar a mi esposa que, mientras yo deambulaba sin rumbo y sin saber qué hacer, gritaba, lloraba y sufría de una manera que jamás había visto en mi vida.

No causó ningún efecto positivo el clásico:  “acá estoy mi amor”, “te amo, todo saldrá bien”, “anda pensando en tu regalo”, por el contrario, su dolor agudizó aún más mi crisis interna y pensé: “Dios mío, ese sufrimiento es inaguantable, como pueden las mujeres soportarlo, es inhumano”. Luego de varios intentos y gritos a doquier, mi esposa finalmente tuvo a Thiago en brazos, y segundos más tarde, pude comprender que ese momento mágico que una madre e hijo atraviesan en una sala de partos – en medio de un entorno caótico  – los unirá para siempre, los llevará de la mano, por el mismo camino…por siempre.

De inmediato mi razonamiento sobre algunas cosas cambiaron. Me convencí que la naturaleza es verdaderamente muy sabia, que sabe elegir el género perfecto en el momento ideal, que son ellas el sexo más fuerte, sí..el sexo más fuerte, porque aguantar todos esos dolores interminables hizo que desde aquel día una cosa me quedara muy clara: no existe y ni existirá hombre en la faz de la tierra que pueda soportar el dolor que una mujer siente cuando está por dar a luz.

Por esto, y por muchas cosas más, Feliz Día de la Mujer….a mí madre, a mi esposa, a mis amigas, y a todas las mujeres del mundo

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